Debido al sedentarismo de la vida moderna, nuestros músculos van perdiendo su elasticidad natural, durante el embarazo el ejercicio moderado puede fortalecer los músculos que usarás en el parto, como los del abdomen, la pelvis y la parte baja de la espalda, lo que ayuda a que el trabajo de parto sea más corto y fácil. Otros beneficios que tendrás con estos ejercicios son:
- Disminución del dolor de espalda.
- Una mejor circulación.
- Aumento en la flexibilidad.
- Reduce el estreñimiento porque acelera el movimiento intestinal.
- Aumento/mantenimiento de la condición aeróbica.
- Previene el deterioro de la articulaciones, ya que activa el liquido sinovial que actúa como lubricante.
- Aumento en el nivel de energía y menos fatiga.
- Una mejor postura y apariencia.
- Menor ganancia de peso, se estima entre 4 y 3 Kg menos.
En general, si tu embarazo se desarrolla normalmente, puedes continuar practicando los mismos deportes o ejercicios que hacías antes de quedar embarazada, siempre y cuando estos no representen ningún riesgo de golpearte el abdomen. Sin embargo, tendrás que hacer ejercicios a un paso más lento a medida que tu embarazo progresa y de sentir algún dolor, náuseas, o mareo, deja de hacerlos inmediatamente.
Toma abundantes líquidos antes, durante y después de hacer ejercicio para prevenir recalentamiento y deshidratación.
Ejercicios especiales embarazadas:
Los ejercicios más recomendados son: natación, caminar y bicicleta estática, sin embargo hay unos ejercicios especiales para embarazadas que deben realizarse de forma regular, con movimientos suaves y una respiración controlada, a continuación nombramos algunos:
- Sentada, con la espalda recta y los pies doblados, pegar los talones y acércalos lo que mas puedas a tu cuerpo, manteniendo la espalda recta, quédate por unos minutos en esta posición respirando profundamente.
- Sentarse con las piernas estiradas y separadas, gira tus pies hacia afuera y hacia adentro para ejercitar tus tobillos.
- Elevar las piernas, acostada boca arriba, eleva la pierna izquierda de manera recta hasta donde más puedas y vuelve a bajarla, repite este proceso con la pierna derecha.
- Ponte de rodillas y con las manos en el piso, como en posición de perrito, eleva la espalda dando un efecto curvo como de gato rabioso y baja la cabeza, luego arquea la espalda de forma contraria y eleva la cabeza.
- Hacer cuclillas: debes mantener la espalda recta y apoyando los talones en el piso, tus pies no deben estar muy hacia adentro o hacia afuera de tu cuerpo.
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